A qué sabe un capón

¿Que a qué sabe el capón de Villalba?. Como para mi las cosas de comer son sagradas, y al saborear gusto de cavilar sobre las delicias que consumo, razono que en nuestro capón encuentro tres principales sabores.

Sabe a tierra

Saben a tradición y a historia estos pollos nacidos en abril, de huevos de gallinas del país, engendrados por los mejores gallos, que anduvieron sueltos hasta el verano, comiendo de todo lo que la tierra ofrece, abrigados de la lluvia y del frío, perdida la masculinidad cuando comenzaban a encandilarse delante de las gallinas.

Saben a tierra estos no gallos de cresta colorada, de patas doradas, que entraron en la caponera – suelo de tierra – para ser cebados durante cuarenta días y cuarenta noches, en feliz semiinconsciencia, donde todo es paz.

Sabe a trabajo artesano

Todo se transmite. Y el capón, receptor de tantas atenciones, experimenta en su cuerpo sensaciones bienhechoras que se incorporan a su carne.

La bicada de maíz que lo alimenta, el vino blanco o leche en la que la bicada se moja, el cariño para ayudarle a tragar... el sangriento sacrificio, el “descalzado” con agua hervida, el “recuchido”· para sacarle las plumas, el vaciado del interior, y la colocación del pequeño torno de abedul para darle prestancia. Todo, trabajo humano, dedicación amorosa, que el capón recibe. ¿Cómo non va a tener un sabor especial a cariño artesano?

La colocación de la enjundia sobre el lomo es corona real para el más internacional de nuestros productos.

Sabe a pollo del corral requintado

Afirmamos la abismal diferencia entre un pollo de granja y uno del país, lleno de vida, que se alimenta de todo lo que encuentra, y le siente tan bien la libertad.

El capón es pollo de corral requintado, de carne prieta y sabrosa, para cocinar con esmero sabedor. Primero fue pollo de corral y después de traumático proceso atención tan directa y delicada consiguió una categoría muy superior, para la que por ahora non hay escala donde situarlo.

Sabe a gloria

Pero el degustar el capón no se me ocurre dar razón de los tres sabores. Resumen: Sabe a gloria. Lo comprobé hace años cuando me llevaron a comerlo a Monseivane de Lanzós.

Yo era ya devoto caponero, pero aquel día ascendí al definitivo peldaño de esa devoción. Y desde entonces, confieso que el capón villalbés preparado por mano amiga gloria es, pues a gloria sabe. Amén.

X.X.

 

FERIA 2010

  • PC190724.jpg - Por: carlos