Capón de Ocho Meses

 

La tradición se encargó de marcar su sazón: Capón de ocho meses, comida de reyes. Los pollos que nacieron en abril, después de un complejo ritual, serán capones villalbeses en diciembre. Si no cumplen esos requisitos, no podrán ser llamados Capones de Villalba”.

 

Hace unos días, un renombrado establecimiento gastronómico, animaba a sus clientes a degustar capón de Villalba, a comienzos de diciembre.

Que yo sepa, sólo la Cofradía del Capón de Villalba compra ejemplares, los distribuye por establecimientos de hostelería, y luego organiza degustaciones durante todo el año. Sólo así se puede tener en la carta, “fuera de temporada”, capón de Villalba.

 

El Ayuntamiento villalbés, celoso de la pureza de la cría, selección, ceba y sacrificio del capón, tendrá que seguir con su labor fiscalizadora después de la feria, y comprobar que sea “Capón de Villalba” todo lo que reluce, y no nos den otros pollos por capones, que vendrían a ser gatos por liebres.

 

Si hay un “númerus clausus” en el capón, haya también un limitado número de capones – los que correspondan – en las cocinas y en las mesas. Para que nadie tome el nombre del capón en vano.

 

Capón, cebado, ochomesino y de Villalba. Si no posee alguna de estas características,  lo que nos dan a comer no es capón de Villalba.

 

Xulio Xiz

FERIA 2010

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